Sea un líder con vocación de entrega.
Se conozca a sí mismo y busque conocer sus estudiantes situándose en su entorno.
Sea un crítico ajeno a todo sectarismo, que busca la excelencia de los estudiantes, estimulando en ellos una actitud analítica, crítica y reflexiva en busca de un mundo mejor.
No tema reconocer sus limitaciones y piense en servir a la humanidad.
Busque la excelencia en su saber específico y se preocupe por realizar un trabajo interdisciplinario donde haya equilibrio teoría-práctica.
Sea buscador de la verdad, inquieto, deseoso del progreso y preocupado por desarrollar y perfeccionar un trabajo honesto.
Tenga claro el concepto de calidad de vida para dignificar al ser humano en su verdadera dimensión.
Manifieste un dominio cognoscitivo, pedagógico y psicosocial que le permita desarrollar eficaz y eficientemente su trabajo.
Conozca con profundidad el currículo que enseña y se preocupe por la actualización y renovación permanente.
Planee adecuadamente su trabajo y realice una autoevaluación crítica del mismo enbúsqueda de su propio progreso.
Se prepare en técnicas y procesos de evaluación que le permitan desarrollar un trabajo responsable con sus estudiantes.
Se desempeñe como educador, como gestor y como ciudadano.
Se centre en los aspectos afectivos de los estudiantes, comprendiendo que el educando es un sujeto de sentimientos y que la vida no puede encasillarse en un currículo profesional.
Sea académicamente exigente y humanamente comprensivo.
Cree un buen ambiente de trabajo, que facilite la formación integral de la persona.
Participe en las inquietudes de los estudiantes y esté presente con sus luces y orientaciones, siendo objetivo y justo en sus apreciaciones y evaluaciones.
Considere primordial en su labor docente, crear una atmósfera de confianza, libertad y también estimular la participación y la creatividad.
Sea una guía de ideas que propendan por la búsqueda efectiva de soluciones.